GPS | El interminable dolor del papá de Lucas: “Los que tenían que cuidar a mi hijo lo mataron”
Héctor González, el papá de Lucas González, el joven de 17 años que fue asesinado por una cuadrilla de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, celebró el final del pacto de silencio entre los efectivos que intervinieron en el asesinato.
“Un año y seis meses tardó en decir la verdad, pero nosotros estábamos tranquilos, confiando en nuestra verdad”, dijo GPS acerca de la confesión de uno policías que reveló cómo le plantaron un arma de juguete a los chicos.
“Lo eligieron a los chicos por ser negro, por ser morocho, por usar una viscerita, por tener esta piel. Los eligieron y dijeron estos pibes tienen algo droga, tienen que ser chorros salen con portación de cara”, aseguró González sobre el ataque ocurrido en noviembre de 2019.
“Yo a Lucas le enseñé que cuando vaya a Barracas o a cualquier lado que no conozca, que pregunte a un policía, que acuda a un policía, pero el que me lo tiene que cuidar me lo mató. Eso es indignante. Eso no lo puedo entender. Y no lo voy a entender jamás”, señaló en el programa de GPS.
El papá de Lucas reveló también que fue su hijo fue torturado. “Lo esperaron, lo vieron, lo cazaron, lo acribillaron y lo quemaron con cigarrillo. La autopsia es clara que tenía quemadura de cigarrillo. Fue torturado en la cabeza”, contó.
El caso
El crimen del jugador de las divisiones inferiores del club Barracas Central fue cometido el 17 de noviembre de 2021 cuando iba junto a sus amigos a bordo de un Volkswagen Suran que fue interceptado en Iriarte y Vélez Sarsfield por un Nissan Tiida en el que circulaban tres policías de la Brigada 6 de la Comuna 4 de la Policía de la Ciudad que les hicieron señas para detenerse.
Como no tenían identificación policial, los chicos pensaron que podían ser ladrones e intentaron escapar, momento en que los efectivos les dispararon y un balazo impactó en la cabeza de Lucas, quien murió al día siguiente en el hospital El Cruce de Florencio Varela.
De acuerdo con la investigación, tras disparar contra los jóvenes, los policías intentaron simular que se había tratado de un enfrentamiento con delincuentes, maniobra a la que se habrían sumado otros efectivos, que “plantaron” un arma en el auto de las víctimas.
A los tres miembros de la Brigada la Justicia les adjudica la coautoría del delito de “homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía, por placer, por odio racial, por el concurso premeditado de dos o más personas y por cometerse abusando de su función o cargo por un miembro de una fuerza policial”.
Además, enfrentan cargos por las “tentativa de homicidio agravado, falsedad ideológica y privación ilegal de la libertad agravada por abuso funcional y sin previsión de la ley”, en el caso de los amigos de Lucas.
En tanto, otros 11 policías de la Ciudad, también detenidos, son juzgados por el encubrimiento del crimen de Lucas y las torturas a las que fueron sometidos los otros chicos.




