GPS | El cruel sistema de turnos del Hospital Paroissien
En la madrugada del 3 de mayo pasado hizo mucho frío en el Conurbano. Siete grados a la una de la mañana. A esa hora, con una cámara oculta llegamos al Hospital Paroissien de Isidro Casanova a ver una escena cruel, incomprensible en tiempos de aplicaciones y turnos por WhatsApp.
Enfermos cardíacos durmiendo en la calle. Gente deambulando con frazadas al hombro como si fueran fantasmas. Son pobres, no tienen prepaga ni obra social y todos buscan lo mismo: un turno.
Pero para conseguir un turno en un hospital público tienen que someterse a la “fila del maltrato”.
Dentro del Paroissien hace calor, pero los que tienen que sacar turno, esos que se reparten recién a las 5 de la mañana, están obligados a esperar afuera.
En la pandemia las enfermedades cardíacas saturaron los hospitales. Sin embargo, conseguir un turno para un sencillo eco Doppler, por ejemplo, es un verdadero calvario para los más necesitados.
“Siempre que se necesita un turno hay que hacer esto. Yo vine a las 2 de la tarde y estoy en el lugar siete. Dan treinta números solamente. Hay que aguantar, no queda otra”, cuenta un hombre que espera a la madrugada para conseguir que lo atiendan.
“Si querés sacar turno para los chicos tenes que venir con ellos porque si no los ven no te los dan”, cuenta una mujer que también aguarda por un turno.
“Esto es una vida de perros”, grafica otro paciente resignado la situación que le toca vivir.
Algunos llevan la reposera, mate y algo de comida para hacer la espera más amena. “Yo vengo todos los meses por un turno de cardiología. Estoy desde las 11 de la noche para que me den un turno. Hago lo que puedo, estoy como un indigente”, apunta otro consultado por el equipo del programa que conduce Rolando Graña.
Alejandro Rollo es el director del Paroissien y uno de los principales responsables del cruel sistema de turnos. GPS lo contactó para conocer su versión, pero no obtuvo respuesta.
Héctor, otro hombre que espera en el hospital, cuenta que llegó este domingo a las 2 de la tarde para sacar un turno para su hija. Son las 9 de la noche y todavía faltan ocho horas para que la hora en las que los empiezan a repartir.
“Solo dan veinte turnos y si no llegaba a esa hora me quedaba afuera. Es un turno para un control de mi hija”, dice al móvil de GPS.
Luis Cámera, el médico asesor del gobierno, entiende que el sistema de salud hay que darlo vuelta. “Todos sufren y el estado anímico empeora todas las patologías. Esto es una cuestión estructural del sistema. No se puede arreglar con una gestión simple”, señala.




