GPS | El negocio de los planes sociales
“Le cortamos la calle al gobierno porque mira para otro lado”. Con esa frase, un líder piquetero intenta explicar las razones de muchas de las marchas y reclamos que regularmente tienen como escenario a la ciudad de Buenos Aires. Pero no es la única. Hay miles de voces a favor, pero también muchas en contra.
¿Son vagos los que marchan? ¿O lo hacen porque no tienen otra manera de reclamar por sus derechos y mejorar su calidad de vida? ¿Cuál es la salida a los planes sociales?
Una familia tipo tiene que juntar 100 mil pesos por mes para no caer en la pobreza. Ese costo de vida, con una inflación corriendo al 5 por ciento mensual, hace que los jefes de familia no puedan dejar el Plan Potenciar Trabajo. Y el hecho mismo que cobren un monto fijo sin trabajar, también termina desalentando el trabajo en blanco.
Daniel Arroyo, ex ministro de Desarrollo Social, reconoció a GPS que actualmente a la gente le “está costando llegar a fin de mes”.
“Hay más movimiento y más trabajo, pero con la leche a 170 pesos, el pan a 300 o el kilo de asado a 1200 es muy difícil y hace que se mantenga la gente en los comedores y que una pareja con trabajo formal pueda ser pobre igual”, señaló el diputado.
Para Arroyo “se recuperó el empleo pero no el salario”. “Hay mucha gente que está trabajando pero que igual tiene un plan y va a un comedor”, indicó.
“Los más pobres -según el exministro- trabajan en la construcción, en el sector textil, en la producción de alimentos, en el sistema de cuidado de personas o en el de reciclado. Esos cinco sectores tienen que crecer sostenidamente en Argentina para que haya oferta y demanda masiva”.
Arroyo explicó que “el plan social que es el 50 por ciento del salario mínimo”, que hoy está en 19 mil pesos”. “El plan le permite a una persona tener un ingreso el día 5. Hoy el fenómeno del más pobre es que se endeuda al 200 por ciento del interés anual. Es un contexto complejo”, apuntó.
Sobre cómo mejorar la situación de la gente que está en la pobreza y necesita asistencia social para poder comer, indicó que “en en el mundo se debaten tres salidas: una es reducir la jornada laboral y hacer que mas gente trabaje. Ese es el modelo europeo, pero difícil de aplicar en una Argentina que tiene un 45 por ciento de informalidad. La segunda opción es un ingreso universal ciudadano, que creo que hacia allí va ir América Latina. Es decir, tomar un ingreso de base que llegue a 9 millones de personas”.
“La tercera salida -según Arroyo- es flexibilizando. Recortando aportes y flexibilizando las condiciones de trabajo. Pero cuando Argentina hizo eso terminó con 57 por ciento de pobreza y 28 de desocupación”.
Por su parte, Eduardo Belliboni, dirigente del Polo Obrero, aseguró a GPS que “el principal problema que tiene Argentina es el trabajo”.
“Si no hay trabajo vamos a seguir discutiendo planes, asignación universal o seguro universal al desocupado. Si no hay trabajo no hay salida”, sentenció.




